El Cranc

Chiringuito El Cranc

El Chiringuito “El Cranc” se ubica en una de las localidades más hermosas de la Costa Blanca, precisamente en Altea.

Nuestro municipio posée una de las bahías más atractivas del Mediterráneo, repleta de calas y aguas transparentes que invitan a sumergirse en ellas. El chiringuito se encuentra exactamente en la partida de la Olla. Emergiendo del agua, frente a la playa, se encuentra una de las mejores cualidades de esta zona L’Illeta. Y ahí, como fruto de la pasión entre ambas, se encuentra nuestro establecimiento.

El Cranc en 1983

El Cranc fue fundado hace más de 30 años por Pepa Bañuls y José Ángel Navarro “Barranqui”. El curioso nombre del chiringuito se ingenió en una de las noches de agosto de 1982 mientras se realizaban los preparativos para la apertura. Esa noche, los cangrejos subían desde la playa hasta la terraza, por lo que nuestro tío Juan pensó que sería una buena idea llamarlo “El Cranc”.

A día de hoy, a pesar de la evolución que conlleva el paso de los años, seguimos ubicados en el mismo sito y disfrutando de los mismos placeres visuales que la localización brinda.

 

Luna en El Cranc

 

Nuestra intención es ofrecer a los visitantes el poder disfrutar de nuestro pequeño paraíso junto a una deliciosa gastronomía mediterránea.

Desde aquí, la caída del sol y la salida de la luna son un entremés gratuito que hay que degustar, con el único tictac existente que impone el oleaje. Del resto, se encarga el equipo de Pepa.

 

 

 

qoute-blackDéjense caer por allí, no tiene perdida está en la playa de la Olla y verán como no exagero. El escenario, además, es de los que cortan el resuello, aquietan el espíritu, tranquilizan la conciencia, ensanchan el corazón y trasforman las pupilas en salones de museo.

Hasta aquí llegaron antes de que Dios fuera Dios, los nostoi y compañeros de Ulises y contemplaron, absortos, ebrios de belleza, el mismo paisaje todavía virgen, que ustedes, si me dan crédito y me hacen caso, contemplarán, ebrios de belleza, absortos, desde las sillas del chiringuito, plantadas a bocajarro, de la línea de la costa. Ni más ni menos, señores, que el Mare Mostrum, en todo su antiguo esplendor, de jardín zen: dos o tres islotes pelados, el Peñón de Ifach, las olas que cabrillean, el azul infinito del Mediterráneo y el no menos infinito azul del cielo confluyendo y confundiéndose en la raya del horizonte de Eneas, de Jáson de Teso, Marco Antonio.

No sobreviven muchos lugares así, en este litoral arrasado por la transculturación, el Becerro de oro y los bárbaros del norte. Insisto vayan, vean, sueñen, levite y pídanle al Cranc su breve apariencia y su buena comida.

Fernando Sánchez Dragó.

 

Comando Actualidad pasó por nuestro Chiringuito: